Carles Blay: "La crisis de la Covid-19 ha hecho que los profesionales sanitarios nos reencontremos con la esencia moral de nuestro trabajo, después de épocas en que han mandado la gestión y la tecnología"

Carles Blay: "La crisis de la Covid-19 ha hecho que los profesionales sanitarios nos reencontremos con la esencia moral de nuestro trabajo, después de épocas en que han mandado la gestión y la tecnología"

Como es lógico, buena parte de los profesores y profesoras de la Facultad de Medicina de la UVic-UCC son profesionales del ámbito de la salud que combinan la docencia universitaria con la práctica clínica en centros sanitarios diversos. Esta condición ha alterado significativamente el día a día del centro desde el momento en que la emergencia provocada por la Covid-19 ha obligado a estos profesionales a trabajar muchas más horas y a unos ritmos y en unas condiciones más extremas de las habituales.

Es el caso, entre muchos otros, del Dr. Carles Blay, profesor agregado de Exploración Física y Práctica Clínica, que trabaja en el Centro de Atención Primaria de Santa Eugenia de Berga donde se hace cargo de la atención continuada, recibiendo las consultas urgentes fuera del horario estándar de atención a pacientes, cuando el Área Básica está aún operativa. También es el caso del Dr. Jordi Aligué, responsable de la Unidad Docente Territorial (UDT) de Manresa y miembro del equipo de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios de Althaia.

Reorientación del trabajo

En el transcurso de las últimas semanas, Carles Blay ha seguido haciendo el mismo trabajo que antes de la crisis: cubrir la atención continuada del área básica. "Lo que sí ha cambiado es lo que hago en este contexto, porque la mayoría de consultas se han centrado en el marco de la Covid-19, mientras las visitas por otros motivos se han reducido notablemente o se han gestionado telefónicamente o telemáticamente", explica. Además, añade "en las visitas presenciales, en el CAP o en los domicilios, lo que más ha cambiado son el conjunto de medidas de protección hasta ahora inauditas que debemos tomar".

Del mismo modo, Jordi Aligué ha continuado pasando visita en una planta de hospitalización de Sant Joan de Déu, pero centrada exclusivamente en pacientes de Covid-19, y "con el apoyo de un equipo de especialistas que se han readaptado para apoyar nuestra unidad, como dermatólogos, especialistas en rehabilitación o traumatólogos". Aligué considera que los internistas como él son los que lo han tenido más fácil, aunque también se han tenido que actualizar con todos los nuevos protocolos: "la sensación de cambio constante y el cansancio físico y emocional pasan factura", dice Aligué.

Para el doctor, "el trabajo ha sido muy duro en el sentido psicológico, porque al gran número de pacientes muy graves se ha añadido el hecho de que se encontraban solos en sus habitaciones, sin compañía" y, por lo tanto, también "el hecho de tener que afrontar muchas muertes y dar malas noticias a los familiares desde la distancia". Pero al mismo tiempo, la situación "ha provocado un crecimiento del compañerismo entre médicos, enfermeros y auxiliares, que hemos trabajado muy unidos".

En este sentido, Blay reconoce que "la situación en la atención primaria se ha transformado mucho, pero no ha sido tan exigente físicamente y emocionalmente como en los hospitales", aunque han acusado "una cierta tensión por la falta de acceso los materiales de protección y a su uso adecuado, que ha provocado miedo al contagio y a llevarse el virus a casa". La visión heroica que se da del personal sanitario se refiere, sobre todo, a las personas que están en primera línea, en las UCI y los hospitales, porque "hay que ser muy valiente para estar allí, al pie del cañón, al límite de verte superado por la situación, sufriendo el agotamiento físico y emocional, y sintiendo un miedo que te has de negar para poder salir adelante".

Un aprendizaje para el mundo de la sanidad

"La Covid-19 es una gran desgracia, un golpe a la sociedad de una inmensidad brutal, pero las oportunidades de transformación que nos abre el escenario actual son enormes, y por tanto, creo que muchas cosas deberían cambiar", afirma Blay. Lo mismo piensa Aligué, según el cual "los equipos médicos y de enfermería saldremos reforzados, más unidos, con la vocación más presente que nunca y conscientes de la necesidad de salir adelante en circunstancias adversas, a pesar del miedo, el riesgo de contagio, y de ver compañeros enfermos...". El responsable de la UDT Manresa afirma que la crisis la han liderado profesionales asistenciales y clínicos, y en este sentido el sector también debe salir reforzado.

Para Carles Blay, su experiencia desde la primaria ha evidenciado que "tenemos la capacidad de gestionar muchas cuestiones con éxito de forma telemática, y esta es una oportunidad que debemos saber aprovechar: un paso hacia la mayor gestión telefónica y telepresencial para descargar los centros y los profesionales y, por tanto, para poder ofrecer una mejor atención". Dando un paso más allá, Blay afirma que a raíz de la crisis se produce un cambio conceptual importante y la necesidad de replantear muchas cuestiones: "como los pacientes usan los recursos sanitarios; como aplicamos de verdad los métodos telemáticos; como los médicos atendemos a los pacientes o tratamos a las personas vulnerables, por ejemplo, en las residencias de ancianos; como organizamos los equipos o como nos protegemos ante los pacientes", enumera.

"A los profesionales sanitarios este contexto de crisis hace que nos reencontremos con la esencia moral de nuestro trabajo: ha sacado lo mejor de nosotros, nuestra dimensión más humana después de épocas en que en la profesión han mandado más la gestión y la tecnología", afirma Blay, según el cual "la nueva normalidad no sólo será diferente, sino que nos conviene que sea diferente". El médico apunta la necesidad de avanzar hacia un cambio "reflexivo, proactivo, innovador, disruptivo y a todos los niveles, no sólo el sanitario: desde las relaciones personales hasta la gestión global del planeta".

Una lección única tanto para los docentes como para los médicos del futuro

Según los dos doctores, esta crisis también supone una oportunidad de crecimiento para la Facultad de Medicina porque, en palabras de Blay, "nos da muchas pistas de cómo debe ser el médico del futuro y, por tanto, de cómo tenemos que adaptar el currículo formativo". A modo de ejemplo, menciona, "vamos a aprender a incorporar en el aprendizaje de los estudiantes una serie de habilidades, como la telemedicina, la capacidad de tener una relación empática con el paciente y tomar decisiones clínicas en un entorno virtual".

Una virtualidad que también debe ser una tendencia de futuro en el ámbito de la docencia, según apunta Aligué: "Nuestra facultad ya se caracteriza por huir de la clase magistral como fórmula más habitual de docencia, pero todavía no habíamos dado el paso hacia la docencia en línea, que ahora se ha demostrado factible", aunque "con un planteamiento diferente al que ahora nos hemos visto forzados".

En cuanto al alumnado de este grado, para Blay la crisis de la Covid-19 también supone una lección: "Se han dado cuenta de la singularidad de la profesión que han elegido, no solo en cuanto a los conocimientos que adquieren, sino al comportamiento ético que deben tener, a los valores que van ligados al trabajo de médico y a los riesgos que conlleva, pero estoy seguro de que no les asusta, sino que estimula su compromiso profesional". En la misma línea, Aligué apunta que "el alumnado se está dando cuenta de la importancia de aprender a trabajar en equipo, a ser autocríticos, y a detectar nuestras vulnerabilidades para ser más fuertes como colectivo ante situaciones difíciles".

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